LOS ELFOS

Los elfos son humanoides de apariencia frágil y delicada, que viven durante cientos de años. Es difícil hablar sobre seres que no son espíritus, ni ángeles, ni humanos, pero, que, sin embargo, tienen algo de todos ellos y más. Los elfos tienden a ser un poco más bajos y delgados que los humanos normales.
Sus rasgos son finamente tallados y delicados, y hablan con tonos melódicos, son rápidos, ágiles y de mucha destreza en sus movimientos, sutil y silencioso, fuertes, sus orejas son puntiagudas, su piel pálida y sus ojos almendrados, posee infravisión, por lo que no les resulta difícil moverse en la noche o por bosques donde no entra la luz solar, suelen vivir en campamentos de unos 100 a 200 elfos, y son pocas las normas que la sociedad elfa tiene.
Generalmente, los elfos suelen ser muy individualistas, por lo que las leyes que cumplan serán las mínimas y más básicas. Les gusta realizar actividades que consideran agradables y alegres, como la música, el baile y la poesía.
Es posible que la denominación provenga de la Mitología Nórdica, en la que Elfos eran el conjunto de todos los Seres Fantásticos que poblaban esas frías tierras. Llamados alf o alfa en islandés, elfor o ellefolk en escandinavia, elfvar en Suecia; son elv para los daneses, alfvar, alf, alfar o alfr para los germanos; aelpen y aelf para los anglosajones. Todos estos nombres tienen sus cimientos en la raíz indoeuropea albho,”blanco, brillante, resplandeciente”, aunque otros afirman que proviene de la voz nórdica “evele”, con la que se denominaba a los hombres de rasgos delicados.
Este punto es cuestionable, ya que este término es posterior a los primeros relatos conocidos sobre los elfos. Cuando los Elfos llegan a Escocia se identifican con Seres Feéricos de tamaño humano, y Elfame es el País de las Hadas. Por el contrario, en Inglaterra son las Hadas de tamaño diminuto las que reciben este nombre, y la literatura francesa y victoriana populariza esta figura minúscula que habita en las Colinas de los Elfos, confundiéndose en ocasiones con el Duende o el Gnomo, como ha sido habitual en los países mediterráneos e hispanoamericanos.
Las más bellas descripciones de los Elfos míticos las encontramos en Escandinavia, donde también se les conocía como el Pueblo de las Huldre. Los elfor escandinavos son miembros de una antigua cultura, amantes de la música, la danza y las artes. Dominan los secretos de la naturaleza y de las hierbas mágicas, conocen los astros y el futuro, viajan sobre los rayos del sol, pueden atravesar cualquiera de los elementos, pero prefieren la cercanía de las aguas.
Se los veneraba y se los temía. En Inglaterra treinta y cinco nombres propios dan cuenta de la importancia que tenían. El aspecto mágico o esotérico del culto a los elfos se revela mejor si observamos que la palabra para designar a la mandrágora (sagrada para los druidas) en antiguo alemán es albrùn, “secreto de elfo”; incluso Tácito, en el primer siglo de nuestra era nos habla de una sacerdotisa germana llamada Albrùn. Incluso una de las palabras nórdicas para “sol” era alfrothul, “rayo élfico”.
Con el tiempo, y en gran medida gracias al catolicismo, los elfos se van confundiendo con los enanos nórdicos, perdiendo sus atributos originales y adquiriendo otros, algunos no tan benéficos. Sabemos que hasta se llegó a ofrecerles sacrificios; como lo demuestra el escaldo Svghvad Thodarson, quien en el año 1018 le negó hospitalidad a un campesino que celebraba precisamente su culto a los elfos a través de sacrificios de animales.
La verdadera decadencia de los elfos proviene de la evangelización, y de la encarnizada lucha de la iglesia contra todo lo pagano; absorbiendo a su vez muchos seres míticos para transformarlos en santos con otros nombres, permitiendo al vulgo continuar con su adoración herética, a través de medios ya consagrados. El culto a los elfos no fue la excepción, fueron disminuyendo, tanto en tamaño como en popularidad, aunque el eco se su antigua grandeza todavía resuena en algunos poemas.
La división entre Elfos de la Luz (ljiosalfar) y Elfos de la Oscuridad (svartalf), es muy antigua. En la introducción a su Guía de Campo de las Hadas y demás Elfos, Nancy Arrowsmith defiende una clasificación de los Elfos, a pesar de lo difícil que resulta por su naturaleza cambiante, en tres grupos: de la Luz, de la Oscuridad y de la Penumbra.
El criterio que ha elegido, se basa en el entorno o ecosistema en el que suelen habitar, a pesar de que algunos autores señalan que depende del envoltorio o aura que rodea a estos seres, o sea, algo así como su color predominante.
ELFOS DE LA LUZ
Dominan el cambio de apariencia, poseen una belleza etérea, constituyen unos de los Elfos de mejor disposición. Son de imagen transparente y con tonalidades de azules. Existen otros Elfos de la luz que poseen la habilidad de desplazarse sobre le fuego o por en interior de la madera y la piedra, son los llamados Ellefolk, poseen el don de ver el porvenir, además del don de cantar y componen una música fascinante y embriagante.
Los elfos de la luz habitan una región llamada Alfheim (casa de elfo) y a veces Ljiosalfheim (hogar de los elfos luminosos), es uno de los nueve mundos o planos; y se encuentra en el mismo nivel que morada de los dioses y muy por encima de nuestro mundo o midgard (tierra media). Los elfos aquí son hermosos y brillantes, visten con finas telas y son bondadosos, aunque no muy dispuestos a tratar con los hombres.
ELFOS OSCUROS
Son los más numerosos se los encuentra en los árboles, plantas, en los arroyos o estanques.
Mrs. Arrowsmith dice de los Elfos Oscuros que hoy nos ocupan: “Los Elfos de la Oscuridad, al igual que las langostas, construyen sus hogares en la tierra y su piel refleja sus colores: gris, pardo, rojo y negro. A veces viven en las casas de los humanos, aunque siempre prefieren los lugares y rincones oscuros y sólo aparecen al mediodía o entrada la noche” (Guía de Campo…, Olañeta, Barcelona, 1986. Página 13).
Y esta es la lista de seres que la Dra. Arrowsmith describe como Elfos de la Oscuridad: KNOCKERS, ERDLUITLE, RED CAPS, WITCHTLN, CHURCH GRIMS, QUIET FOLK, QUIET FOLK CHANGELINGS y KORRE. la traducción o aproximación de estos nombres al castellano podría ser: Picadores o Elfos de las Minas, Genios de la Tierra, Gorros Rojos, Criaturas o Genios Domésticos, Siniestros de las Iglesias, Gente Silenciosa, Cambiados de la Gente Silenciosa, Antiguos o Constructores de Dólmenes.
Se cree que los Elfos Oscuros llegaron al mundo junto con los enanos; creciendo como gusanos que se alimentaban de la pútrida carne muerta del gigante Ymir. Son seres huidizos, su presencia es desagradable y sobre todo, están relacionados con el mundo de los muertos (el Averno, las profundidades de la tierra, los dólmenes, los lugares oscuros de las iglesias).
Hay Elfos Oscuros en España, como los Moros, Mouros, Mairuk, Lamiñak… seres de tez negra constructores de dólmenes y habitantes de cuevas. O los Minairons o Mainarons, duendes de las minas para algunos, o los Follets de las Cuevas, o los Gnomos del Moncayo. O tantos y tantos seres sin nombre, agrupados bajo los genéricos de enanos, que abundan en todas las tradiciones populares y cuentos españoles. Hablar de enanos nos lleva a comentar otra de las constantes, tanto entre los Elfos Oscuros como los Luminosos y los de las Sombras: su tamaño.
Es habitual describir a los Elfos como seres más pequeños que los humanos. De hecho, en la Guía de Arrowsmith, los Elfos Oscuros más altos son los Gorros Rojos, que miden alrededor de un metro y veinte centímetros. En realidad, no nos molestamos mucho en establecer diferencias en castellano y lo habitual es utilizar como sinónimos las palabras elfo, enano, gnomo, duende. Para los mitólogos del siglo XIX los Svartalfr personificaban el sonambulismo y la pesadilla, el terror a la oscuridad nocturna.
Así nos lo dice un exaltado X.B.Saintine: “Durante el sueño inquieto de las noches más oscuras es el elfo negro quien dirige los movimientos del durmiente; vive dentro de él, piensa y siente por él. Le hace trepar sobre los muebles y hasta sobre los techos”. Veamos que tienen para decir los bestiarios medievales:
“Los elfos negros viven bajo tierra; son feos, de larga nariz y de un color negro sucio, aparecen sólo durante la noche, pues odian la luz del día, la cual temen. Su lengua es el eco de los parajes solitarios, y viven en cuevas y húmedas grietas… Se creía que habían nacido de las larvas y que después los dioses los dotaron de forma humana y gran sabiduría.
Tenían gran conocimiento de los poderes ocultos de la naturaleza y de la escritura rúnica, que grababan y explicaban. Eran hábiles artífices y trabajaban los metales y la madera.
Entre sus obras más reconocidas por todos, estaba el martillo de Thor y el barco Skidbladnir, que entregaron a Freyr. Esta nave era tan grande que podía contener a todos los dioses con sus utensilios y armamento, y tan ingeniosamente construida, que podía plegarse y meterse en una bolsa de viaje.
“El reino de los svartalfr es el tenebroso Svartalfrheim (“hogar del elfo negro”), y su ubicación es incierta aunque es seguro que pertenece al inframundo. Este reino es muy parecido en su concepción y forma a la tierra de los enanos ( Nidavellir, “campos oscuros”) ya que a los dos se los describe casi con las mismas palabras. Lo cierto es que el Svartalfrheim es un mundo o reino subterráneo, y cuyas actividades están relacionadas con la minería y la forja de joyas y armas.
Existe además un vínculo interesante entre los Elfos Oscuros y una extraña raza de seres que es común a todas las comunidades nórdicas, son los antiguos Vaettir(“era, estaba”), palabra que ha derivado en wight.
Wight es una palabra obsoleta para “ser humano o cualquier entidad viviente”. Se la utiliza desde hace relativamente poco para dar una impresión de arcaísmo y misterio. De la misma raíz germánica, el Vaettir islandés señala una clase especialmente tenebrosa de ser sobrenatural, oscuro y siniestro; incluso se utiliza como epíteto de los dioses, lo que demuestra el alto grado de adoración y temor que se les brindaba. Actualmente en Islandia abundan las terribles historias de los Vaettir, y se dice que los mineros aún mantienen tratos con estos seres.
El folklore escandinavo ofrece toda una variedad de espíritus asociados a los Elfos Oscuros. Son conocidos por muchos nombres; los más comunes son: Vattar en Suecia meridional, Vittra (ambos nombres corresponden al sueco y danés vasen o vaesen, “siendo, era, estaba”) en el extremo norte de Suecia y Hulddrefolk (pueblo escondido) en Noruega. Se los representa vestidos de gris y horriblemente deformes. Habitan en grutas, y por esto también se los ha llamado Underjordiske (“los subterráneos”).
El cauteloso campesino nórdico debía siempre advertir a los Vattar antes de derramar agua caliente sobre el suelo. En caso contrario la venganza sería rápida y desproporcionada: enfermedad, muerte, destrucción de cosechas, etc. Se cree que estos Elfos Oscuros tienen su propio ganado, pues aman la leche; y sacan a pastar a sus animales al amparo de la noche, salvo cuando la luna está alta en el cielo. Otra de sus características es la de volverse invisibles al ojo humano y el poder de convertirse en varios animales nocturnos.
Los Hulddrefolk de las historias noruegas han adquirido tantas cualidades de los Trolls que ya es imposible distinguir cuáles son originales y cuáles no.Pero lo que más ha perdurado en el inconsciente de la raza no es el Elfo Oscuro en sí, sino una de sus fechorías más temidas por la gente del campo, el robo de bebés. Era tradición que los Elfos Negros entraban a las habitaciones para alimentarse del aliento de los niños, y hasta llevárselos a sus tenebrosas moradas. Allí el infante era criado como uno más de la familia oscura.
Se lo iniciaba en el conocimiento de la nigromancia y las artes negras. A veces estos niños volvían ya adultos, convertidos en brujos de extraordinario poder. Con el tiempo esta clásica jugarreta de los Elfos Oscuros fue transferida a la figura del diablo.
Fuente: http://www.leergratis.com/fantasia/el-mundo-magico-de-los-elfos.html
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