La magia del perdón.



El perdón es la llave mágica que abre la puerta a todos los milagros existentes a nuestra vida. Cuando tú guardas un resentimiento, o un pensamiento/sentimiento negativo en contra de algo o de alguien, el único que se hace daño eres tu, no la otra persona. Y la única manera de ser libres es perdonar. En todos lados has de escuchar que debes perdonar y supongo que la primera pregunta que te haces es ¿Qué es verdaderamente el perdón? y ¿Cómo lo hago?

Comencemos por lo más simple.

¿Qué es el perdón?

Libertad.
Representa un alivio de los lazos que nos restringen. Es una elección interna, nadie te la da o te la quita.

Recordar sin dolor.
“Perdonar no es olvidar, es recordar sin dolor, sin amargura, sin la herida abierta; perdonar es recordar sin andar cargando eso, sin respirar por la herida, entonces te darás cuenta que has perdonado”, Louise Hay.

Cuando perdonas y no olvidas la carga emocional que lleva consigo la situación, entonces no es perdonar; es seguir guardando resentimiento, odio y desamor.

Empatía.
“Perdonar es tomar la decisión de ver más allá de los límites de la personalidad de otra persona, de sus miedos, nacionalidad, historia familiar, neurosis y errores, la decisión de ver una esencia pura, no condicionada por historias personales que limitan y siempre es digna de respeto y amor”, Louise Hay.

Hay que recalcar que perdonar no significa estar de acuerdo con el hecho que te hizo enojar y guardar resentimientos. Simplemente, el acto de perdonar es una liberación personal - ni siquiera la otra persona tiene que enterarse que lo has perdonado. Es un alivio para ti.

El resentimiento nos ata al pasado impidiendo que disfrutemos el presente. Cuando guardamos rencor por alguien que nos haya hecho algo o que nosotros creemos que nos hizo daño, le estamos dando a ésa persona un poder sobre nosotros, que por lo general, el/ella no solicitó.

Examinar nuestros recuerdos con compasión y comprender que ésas situaciones dolorosas de nuestro pasado, aunque fueron desagradables, nos dejaron una gran enseñanza y nos hicieron ver y pensar sobre las cosas de otra manera.

Vivir el presente y entender que el tiempo no retrocede es una regla para sentirse libre y disfrutar de cada momento que nos regala la vida.


Historia: "Amigos en el Desierto"

Dos amigos viajaban por el desierto y en un determinado punto del viaje discutieron. El otro, ofendido, sin nada que decir, escribió en la arena:

"Hoy, mi mejor amigo me pegó una bofetada en el rostro".

Siguieron adelante y llegaron a un oasis donde resolvieron bañarse. El que había sido abofeteado y lastimado comenzó a ahogarse, siendo salvado por el amigo. Al recuperarse, tomo un estilete y escribió en una piedra:

"Hoy, mi mejor amigo me salvo la vida".

Intrigado, el amigo pregunto: Por que después de que te lastime, escribiste en la arena y ahora escribes en una piedra?

Sonriendo, el otro amigo respondió: "Cuando un gran amigo nos ofende, deberemos escribir en la arena, donde el viento del olvido y el perdón se encargaran de borrarlo y apagarlo; por otro lado cuando nos pase algo grandioso, deberemos grabarlo en la piedra de la memoria del corazón, donde el viento no podrá borrarlo".


Consecuencias de no perdonar.

El resentimiento acumulado durante largo tiempo carcome y devora a uno mismo y genera enfermedades como:

* Hepatitis o problemas con el hígado
* Cáncer
* Tumores
* Verrugas
* entre muchas otras enfermedades


¿Y cómo empiezo a perdonar?

Es importante comenzar por liberar la ira y enojo que traes dentro. Todas aquellas personas con las que estas enojado/a o le gurdas algún resentimiento deben ser perdonadas.

Ejercicio:

1. Haz una lista de todas las personas con las que te sientas resentido.
2. Contesta, ¿Porqué estas resentido con ellas?
3. Contesta, ¿Vale la pena ese resentimiento?
4. Trata de identificar la lección que aprendiste por ese hecho que te ha hecho sentirte enojado y resentido. En cada situación que vivimos siempre hay algo que aprender.
5. Identifica que aprendizaje encuentras para vivir una vida sin resentimiento hoy. Ya viste que en toda situación, hecho, circunstancia o persona existe un lado positivo y un lado negativo.
6. Haz una lista de las cosas buenas que tienes HOY. Enfócate únicamente en las cosas buenas. Una manera fácil de comenzar es pensar en lo que te gusta de tu cuerpo y de ahí puedes seguir creciendo tu lista nombrando todas las cosas buenas en tu vida.
7. Cuando comienzas a darte cuenta de lo maravilloso que es ser tu, y vivir en el presente es posible que puedas dar las gracias, incluso a aquella situación o persona que te hizo sentir mal en algun momento.
8. Ahora haz una lista de aquellas personas o situaciones que tienes que agradecer por el simple hecho de haber aprendido y poder vivir el HOY.

Nota: Este ejercicio ha sido sacada de el libro "El perdón, una onda cuantica de libertad" de Raquel Levinstein.


El poder del perdón sobre nuestro cuerpo

En el otoño de 2003, unos 40 investigadores se reunieron en Atlanta, Georiga para revisar sus hallazgos sobre el poder curativo del perdón.

Un estudio demostró que olvidar los resentimientos puede reducir el dolor de espalda crónico. Otro reveló que el perdón disminuye las recaídas en personas drogadictas. Y otro estudio realizado con imágenes de resonancia magnética demostró que el simple acto de pensar en la empatía y la reconciliación pone a funcionar la circunvolución temporal media izquierda del cerebro, lo que indica que todos tenemos un centro mental del perdón.

El Doctor Fred Luskin, director de un proyecto sobre el perdón de la Universidad Stanford, ha observado que desterrar la ira reduce el estrés hasta en un 50 por ciento. Los participantes de sus estudios también han mostrado mejoría en su vigor físico, estado de ánimo, calidad de sueño y vitalidad general. "Llevar a cuestas una carga de amargura y rabia por haber sufrido un agravio es muy dañino" afirma el Dr. Luskin.

La razón es que estamos conformados para reaccionar ante cualquier cosa que nos produzca tensión como si fuera una crisis, ya sea una alarma de incendios o recordar un pleito encarnizado. En una situación así, nuestro cuerpo segrega hormonas del estrés adrenalina y cortisol, que nos acelera el pulso, la respiración y el pensamiento.

Ocurre también un aumento en el nivel de glucosa en la sangre, lo cual tensa los músculos, y de factores coagulantes. Esto resulta inofensivo si el susto es pasajero (como un percance leve de tránsito), pero la ira y el resentimiento perduran mucho más y convierten en toxinas las hormonas que deberían protegernos.

El efecto inhibidor del cortisol sobre el sistema inmunitario está asociado con algunos trastornos graves. Bruce McEwen, director del laboratorio de neuroendocrinología de la Universidad Rockefeller en Nueva York, dice que el cortisol atrofia las neuronas, causa pérdida de memoria y aumenta la presión arterial y el nivel de glucosa en la sangre, lo cual propicia el endurecimiento de las arterias y la aparición de problemas cardiacos.

Al parecer, el acto de perdonar detiene la secreción de estas hormonas.

En Marzo de 2003, unos investigadores de la Universidad de Wisconsin-Madison reclutaron para un estudio a 36 excombatientes varones enfermos de las coronarias y agobiados por dolorosas situaciones; algunas relacionadas con la guerra y otros con problemas conyugales, laborales o traumas de la infancia. La mitad recibieron terapia para perdonar, y cuando la aplicaron se observó en ellos una mayor afluencia de sangre al corazón.

La práctica del perdón es por tanto algo muy saludable y además produce un efecto dominó sobre nuestro entorno.

Como muestra, una historia verídica que ocurrió hace veinte años:

Julio, un brillante ejecutivo que trabajaba en una multinacional, tuvo que enfrentarse a una situación muy común en este tipo de ambiente, la envidia.

Un compañero suyo, que no poseía el mismo carisma que él, se había dedicado a criticarlo duramente a sus espaldas porque lo veía como un competidor. Esto duró muchos meses hasta que un buen día Julio sintió la necesidad repentina de llamar a este compañero y decirle que le perdonaba por sus habladurías, que no le apetecía trabajar en un ambiente tenso, y le propuso que fueran amigos. El otro aceptó encantado y cesaron las críticas, pero el destino quiso que este chico, de apenas 35 años, falleciera en un accidente de aviación una semana después.

Es como si intuitivamente Julio hubiera captado este triste desenlace y hubiera querido saldar las cuentas con su compañero antes de que se fuera.

Pero lo curioso es que apenas unos días después, recibió una llamada de su superior jerárquico para convocarle a una reunión. Le dijo a Julio que había estado mirando su expediente porque necesitaban cubrir un puesto directivo en otra ciudad (su jefe era extranjero y llevaba poco tiempo en la división española), y se había dado cuenta de que era un buen profesional pero un tanto conflictivo, juerguista y ácrata.

Le dijo lo siguiente: 'He decidido romper este expediente para que nadie pueda verlo así que prescindiré de los comentarios poco gratos de tu anteriores jefes y te daré una oportunidad porque creo que tienes madera de líder y que vales para el puesto que tenemos vacante'. Julio no cabía en sí de gozo, fue nombrado para un interesante ascenso.

Pero, a lo que íbamos: plantó en su propio jardín las semillas del perdón y estas fructificaron a los pocos días. Y ahora que se están acelerando tanto los procesos, los frutos pueden ser cosechados incluso en horas.

¿Quién se apunta a comprobarlo?

Fuente: By: Marcela Alejandra Rivera Centeno,
4 comentarios

Entradas populares de este blog

LILITH ( O LUNA NEGRA) EN LAS CASAS Y EN LOS SIGNOS :

CARACTERÍSTICAS DE LOS NIÑOS y ADULTOS CRISTAL.

DON JUAN DEL VOLTEO